Cómo funciona la cadera y por qué duele
La cadera es una articulación profunda y muy estable, formada por la cabeza del fémur que encaja en una cavidad de la pelvis. Está diseñada para soportar peso y permitir un amplio rango de movimiento. Cuando el cartílago que recubre esas superficies se desgasta, o cuando se inflaman los tendones y las bolsas cercanas, aparece el dolor de cadera. Un detalle importante es que este dolor no siempre se siente donde uno espera: puede notarse en la ingle, en la nalga, en la cara lateral del muslo o incluso irradiarse hacia la rodilla. El Manual MSD subraya que localizar bien la molestia ayuda a identificar su origen.
Causas frecuentes del dolor de cadera
El origen varía según la edad y el nivel de actividad de cada persona.
Artrosis de cadera
El desgaste del cartílago (coxartrosis) es una causa habitual en adultos mayores. Produce dolor en la ingle, rigidez y dificultad para caminar largo rato.
Bursitis trocantérea
La inflamación de la bolsa situada en la cara lateral de la cadera causa dolor al apoyarse de ese lado o al subir escaleras.
Tendinitis y sobrecarga
Los tendones que rodean la cadera pueden inflamarse por esfuerzo repetido, caminatas largas o cambios bruscos de actividad.
Dolor referido de la columna
Problemas lumbares pueden proyectar dolor hacia la cadera y la nalga, por eso conviene valorar ambas zonas.
Dónde se localiza y cómo se siente
El lugar del dolor orienta sobre su causa. Un dolor en la ingle que empeora al caminar o al cruzar la pierna suele relacionarse con la articulación misma, como en la artrosis. Un dolor en la cara lateral que aparece al acostarse de ese lado apunta más a una bursitis. Cuando la molestia se ubica en la nalga o baja por la pierna, puede tener origen en la columna lumbar. Diferenciar estos patrones no reemplaza el diagnóstico médico, pero ayuda a describir mejor los síntomas en la consulta.
Señales de alarma
Algunos signos indican que la consulta no debe esperar.
Imposibilidad de caminar
Si no puedes apoyar la pierna o el dolor te impide dar pasos, acude pronto al médico.
Dolor tras una caída
En personas mayores, un dolor intenso de cadera después de una caída obliga a descartar una fractura con radiografía.
Fiebre o hinchazón
El dolor con fiebre, enrojecimiento o hinchazón puede indicar inflamación o infección y requiere atención inmediata.
Dolor nocturno constante
Un dolor que no cede en reposo ni de noche merece valoración para conocer su causa.
Cuidados para la comodidad articular
Cuando el dolor es leve o crónico y ya ha sido valorado por un médico, ciertos hábitos ayudan a convivir mejor con él. Mantener un peso saludable reduce la carga sobre la cadera; el ejercicio de bajo impacto —nadar o pedalear— fortalece los músculos que la estabilizan sin agredir el cartílago; y los estiramientos suaves mejoran la flexibilidad. Como complemento de hábitos saludables, los suplementos con colágeno, glucosamina y vitamina D ofrecen apoyo nutricional orientado a la comodidad articular; su evidencia es mixta pero prometedora según revisiones en PubMed. Ningún suplemento sustituye la fisioterapia ni la indicación médica.
Cuándo consultar al especialista
Conviene acudir al traumatólogo si el dolor de cadera dura más de dos semanas, si empeora de forma progresiva, si limita el caminar o si aparece cualquier señal de alarma. El médico puede pedir una radiografía o una resonancia para observar el estado del cartílago y descartar otras causas. Un diagnóstico temprano permite planificar ejercicio, control de peso y, cuando corresponde, fisioterapia, mejorando la movilidad a largo plazo.